Las Caballerizas Reales de Córdoba fueron fundadas por Felipe II en el siglo XVI, cuya construcción fue por encargo del caballerizo Don Diego López de Haro y Sotomayor

Las Caballerizas Reales de Córdoba

Las caballerizas reales de Córdoba fueron declaradas en 1929 Monumento Histórico Nacional, pasando a formar parte del Patrimonio Nacional. Fueron fundadas mediante decreto por el rey Felipe II (1556-1598) en el año 1570, con el objetivo de criar caballos de pura raza española, al servicio de la Monarquía Hispánica. Por eso al caballo andaluz se le considera el caballo español por antonomasia. De las obras de construcción se encargó el caballerizo mayor del rey, Don Diego López de Haro y Sotomayor, nieto de Doña Beatriz de Sotomayor, Marquesa del Carpio, y de Diego López de Haro, gentilhombre de Castilla.

Don Diego eligió como lugar de emplazamiento de las caballerizas, siguiendo su parecer o contando con la opinión del monarca, el barrio de San Basilio, junto a los antiguos terrenos del Alcázar de los Reyes Cristianos, construido a su vez sobre las antiguas caballerizas califales, que se extendían hasta la orilla del Guadalquivir y que, durante el reinado de Al-Hakam I llegaron a albergar a más de dos millares de caballos.

Las yeguas se ubicaron en dehesas y tierras de “Córdoba la Vieja”, “Alameda del Obispo”, “Dehesa de la Rivera”, “Gamonosas”, “La Pendolilla” y “Cortijo el Alcaide” entre otras. De esta manera, tras más de treinta años de dedicación, Don Diego, que también llegó a ser veinticuatro de la ciudad de Córdoba y marqués del Carpio desde 1580, escribió al rey que “la bondad de los caballos de Córdoba es cosa de mayor grandeza que tiene su majestad en el mundo”.

Sin embargo, ya en el siglo XVIII, un incendio destruyó las caballerizas por completo, por lo que, años después, el monarca Carlos III (1759-1788) ordenó su reconstrucción. Fueron de propiedad real hasta el reinado de Fernando VII (1808-1833), pasando después a propiedad estatal. En este sentido, destaca la labor desempeñada por el Ejército de España, pues desde 1866 fue el encargado de continuar la tradición de la cría de caballos. Hasta 1995 el edificio de las caballerizas fue propiedad del Ministerio de Defensa, momento en que el Depósito de Sementales del Ejército se trasladó a Écija. En 1996 se trasladó allí la Subdelegación de Defensa en Córdoba, hasta que en el año 2002, se transfirió la propiedad del edificio al ayuntamiento de la ciudad.

Las caballerizas conforman una vistosa edificación de planta rectangular con amplias salas abovedadas que servían de cuadras. Su extenso patio central reparte las diferentes dependencias, entre las que destaca, por mantener la fisonomía de antaño, la cuadra número I. El edificio de las cuadras en la planta baja es uno de los principales elementos de las Caballerizas Reales. La cuadra principal cuenta con una bóveda de arista que es sustentada por columnas de piedra de arenisca que, a su vez, separan y delimitan las distintas cuadras o boxes. Otros elementos de interés son el Picadero, el Torreón de la Muralla así como el espacio libre de los jardines.

El histórico edificio ha sido la sede de la Secretaría Regional para Europa del Sur-Mediterráneo de la Organización de Ciudades Patrimonio Mundial. A comienzos de 2006 se trasladó allí la Sección de Caballería de la Policía Local. En la primera plata tienen sus dependencias administrativas el Consorcio de Turismo de Córdoba y la Concejalía de Turismo y Patrimonio de la Humanidad del Ayuntamiento de nuestra capital. Así mismo, tienen su sede en el edificio los organismos Córdoba ecuestre, el Córdoba Convention Bureau y el Córdoba Film Office hasta marzo de 2008. También tiene una oficina la Denominación de Origen Montilla Moriles.

Texto: Jesús Pijuán.